Según explicó, los requisitos para alquilar son cada vez más difíciles de cumplir: se exigen ingresos que tripliquen el valor del alquiler y garantías que hoy resultan casi imposibles de conseguir. A esto se suma la alta informalidad laboral, que deja a muchas personas sin respaldo para firmar contratos.
Demes señaló que, si bien aumentó la oferta de viviendas, esto se dio en un marco de mayor informalidad, con acuerdos sin contrato que dejan desprotegidos a los inquilinos ante cualquier conflicto.
Además, advirtió que la falta de acceso a la vivienda empuja a muchas familias a situaciones extremas, como compartir casas entre varias familias o asentarse en zonas sin servicios.
Finalmente, cuestionó la falta de políticas sostenidas en el tiempo y aseguró que las medidas actuales tienden a favorecer a propietarios e inmobiliarias, profundizando la desigualdad en el acceso a la vivienda.

