El colapso ocurrió el 23 de febrero de 2024, cuando una estructura de hormigón cedió sin previo aviso, obligando a evacuar de urgencia a los vecinos de una de las escaleras del complejo.
Una de las damnificadas, Liliana Orozco, relató que durante todo este tiempo las familias debieron arreglarse por sus propios medios, sin asistencia sostenida del Estado. Muchos atravesaron alquileres, mudanzas y situaciones económicas complejas, especialmente adultos mayores que perciben la jubilación mínima, mientras sus pertenencias quedaron dentro de los departamentos clausurados.
En los últimos días se anunció el inicio de la obra, que contempla tareas de reconstrucción estructural para reforzar las bases del edificio y permitir que las familias puedan regresar. Según lo previsto, los trabajos demandarán alrededor de 180 días, lo que podría extender a casi tres años el tiempo fuera de sus hogares.
El caso también volvió a poner en discusión los riesgos vinculados al movimiento de suelo en la zona sur de la ciudad. Informes técnicos indican que el sector presenta antecedentes de inestabilidad desde hace décadas, lo que genera preocupación no solo en este complejo habitacional sino en otros barrios cercanos.

