Durante la manifestación, que tuvo lugar el martes, se produjeron disturbios que obligaron a la policía a actuar para preservar las instalaciones escolares y la integridad física de los docentes.
En tales circunstancias, se hicieron públicas denuncias por supuesta brutalidad policial por haber reprimido a los manifestantes.
Como contrapartida, el ministro de seguridad y justicia, Héctor Iturrioz, no dudó en respaldar a los uniformados que aplicaron gas pimienta para evitar el ingreso de los manifestantes como «el medio menos cruento».
Iturrioz reconoció la angustia de la madre cuyo hijo fue víctima, pero no dejó de advertir que al reclamo se sumaron «delincuentes que tiraron piedras y golpearon a la policía».
De paso valoró la actuación de la comisario inspector Valeria Luna, de la policía comunitaria, que actuó de manera profesional, empática y poniendo el cuerpo frente a un reclamo que tomó ribetes violentos.

