Según explicó el funcionario, la problemática es de jurisdicción provincial, aunque el municipio trabaja de manera coordinada como apoyo técnico y operativo. En ese marco, destacó la implementación de medidas paliativas como los geotubos, una técnica utilizada para frenar el avance del mar, aunque reconoció que su durabilidad fue limitada frente al impacto del oleaje y las condiciones climáticas.
Villalobos señaló que recientemente se avanzó en la adjudicación de una obra de defensa costera de aproximadamente 600 metros, considerada la zona más crítica del frente marítimo. El proyecto incluye intervenciones de mayor envergadura que buscan estabilizar el sector y evitar que la erosión continúe avanzando sobre la línea urbana.
En relación con los plazos, indicó que el inicio de los trabajos dependerá del cronograma provincial y de las condiciones del ciclo marítimo, especialmente ante el cambio de temporada que suele intensificar el impacto del mar. Mientras tanto, aseguró que se mantienen acciones preventivas para evitar mayores daños en la infraestructura existente.
Por último, el funcionario se refirió al debate urbanístico sobre la construcción en zonas cercanas a la costa. Aclaró que no existen nuevas urbanizaciones en la primera línea, aunque sí áreas consolidadas que requieren protección permanente. En ese sentido, descartó la idea de “zonas de sacrificio” y sostuvo que la planificación urbana apunta a preservar el frente costero mediante obras de infraestructura y control territorial.

