La cena se sumará al almuerzo y funcionará de lunes a viernes, en días hábiles, siempre que no haya feriados ni medidas de fuerza.
El valor del menú será de 500 pesos e incluirá plato principal, sopa, postre y pan, en una propuesta pensada para garantizar el acceso a una alimentación básica, según explicó el administrado del comedor universitario, Francisco Planel. El servicio está destinado exclusivamente a estudiantes, docentes y no docentes, quienes deben acreditar su vínculo con la universidad.
Desde la administración del comedor reconocen que, a pesar del bajo costo, hay estudiantes que igualmente no pueden afrontar el gasto diario. En muchos casos se trata de jóvenes que no trabajan o familias que no pueden sostener económicamente sus estudios, lo que refleja un contexto social complejo.
La demanda del servicio viene en aumento, con un promedio de entre 100 y 120 comensales diarios al mediodía y picos que han llegado a 150 personas. Incluso se observa que estudiantes avanzados, que antes no utilizaban el comedor, ahora recurren a este recurso como alternativa ante la situación económica.
El funcionamiento del comedor depende en parte del presupuesto universitario y de subsidios internos, lo que obliga a optimizar recursos para sostener el servicio.

