Lorena Marín, directora de la institución, destacó que el centro no solo funciona como un espacio de cuidado, sino como una verdadera herramienta de transformación social que garantiza los derechos de niños y adolescentes.
Con una matrícula actual de 72 niños de entre 2 y 11 años, la institución ofrece un esquema integral que incluye alimentación (desayuno y almuerzo), talleres de radio y actividad física, brindando contención social a familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad económica, social o de salud mental.
La labor del Ruca Cumelén se caracteriza por un abordaje interdisciplinario, en conjunto con el Servicio de Protección de Derechos y la Defensa Pública.
Marín subrayó que el objetivo central es acompañar a las familias —muchas de ellas encabezadas por abuelos o padres muy jóvenes— para que se empoderen en sus roles y modifiquen dinámicas de violencia o negligencia.
«Acompañamos un proceso de transformación con un alto porcentaje de éxito», señaló la directora, quien también resaltó el compromiso del personal que asiste a grupos de hasta 25 niños por sala, priorizando siempre el interés superior del niño, incluso ante ingresos por oficios judiciales.
A pesar de la compleja situación económica actual, la institución mantiene su funcionamiento mediante un esquema descentralizado con fondos provinciales y municipales.
Sin embargo, el principal desafío hoy es la infraestructura edilicia; la directora mencionó la urgente necesidad de ampliar el edificio y demoler sectores antiguos para dar respuesta a una demanda que supera los 100 niños.
Durante el acto oficial, las autoridades locales y provinciales se comprometieron a avanzar en las obras edilicias, necesarias para que el Ruca Cumelén pueda seguir creciendo y albergando a más familias que buscan un espacio de contención y acompañamiento familiar.

