El debate por la posible habilitación de aplicaciones volvió a instalarse con fuerza y expone dos posturas claramente contrapuestas. Por un lado, quienes impulsan levantar las restricciones para adaptarse a las nuevas formas de movilidad; por el otro, el sector de taxis que advierte sobre la falta de controles y la competencia desleal.
El concejal Hernán Pereira de Juntos por el Cambio planteó que las aplicaciones “ya funcionan en la práctica”, pese a las limitaciones vigentes, y que la ciudad quedó atrasada frente a una realidad que se impone a nivel global.
Propuso eliminar la prohibición vigente para regularizar la actividad, generar más competencia y permitir que muchos conductores que hoy trabajan de manera informal se integren a un sistema más transparente.
Desde su mirada, la presencia de cientos de vehículos que operan por fuera del sistema formal demuestra que existe una demanda insatisfecha. Además, sostuvo que la incorporación de plataformas digitales podría ordenar el mercado, ampliar la oferta y generar nuevas oportunidades laborales, aunque reconoció que implicaría un impacto económico para taxistas y remiseros.
En la vereda opuesta, el presidente de la Asociación de Propietarios de Taxis, Edgar Sandanella, rechazó esa postura y aseguró que no existe una prohibición de las aplicaciones, sino que estas deben ajustarse a la normativa local y operar bajo las mismas condiciones que taxis y remises. En ese marco, cuestionó la falta de controles sobre los conductores de plataformas y advirtió sobre los riesgos para los usuarios.
Sandanella remarcó que el sector no se opone a la tecnología, pero exige igualdad de condiciones en materia de seguros, habilitaciones, antigüedad de vehículos y requisitos profesionales. También alertó que una apertura sin regulación generaría un escenario de competencia desleal y mayor precarización laboral, al tiempo que defendió el sistema actual como garantía de seguridad para los pasajeros.
Además, puso el foco en la responsabilidad del Estado municipal, al señalar que cualquier habilitación debe contemplar controles estrictos y marcos legales claros. “No se puede permitir que una empresa funcione por fuera de las normas”, sostuvo, y mencionó incluso sanciones económicas elevadas para quienes operan sin autorización.

