El jefe comunal explicó que se producen 5 millones de litros de agua potable y así y todo no alcanza, porque hay mucha pérdida en las cañerías que están dañadas en distintos tramos y también por mal uso, es decir, derroche de los consumidores.
Interpreta que la única forma de corregir esa deficiencia es hacer inversiones multimillonarias que él no cree que se esté en condiciones de encarar, incluso para instalar medidores de agua con lo que se frenaría el uso excesivo.
De paso reivindicó a los empleados municipales que llevan adelante el servicio quienes tienen un compromiso cotidiano pleno, incluso para poner en valor la planta potabilizadora que, cuando él se hizo cargo de la gestión, estaba totalmente destruida y se logró restablecer con un «trabajo de hormiga».

