«Toda la villa estuvo a punto de desaparecer si no fuera por el trabajo de los bomberos que lo evitaron» describió Castillo, quien aprovechó a agradecer públicamente a los servidores públicos locales más los que llegaron como apoyo desde otras delegaciones.
El dueño del complejo recordó que sus cabañas están a un paso de los zeppelines de la escuela, por lo que nada hubiera quedado en pie si el fuego tomaba fuego con los grandes envases de gas.
De paso aclaró que lo ocurrido es una crónica anunciada porque todos saben que el follaje de los árboles en contacto con un sistema eléctrico deficiente podría provocar lo que lamentablemente ocurrió.

