La falta de cualquier rastro que pueda orientar la investigación disparó hipótesis sobre el destino de los desafortunados, de cuya presencia en el lugar se tiene evidencia pues se encontró la camioneta en la que se desplazaron hasta allí, encajada en unos cañadones próximos al mar.
El geólogo Nicolás Foix, docente e investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia, reconoció como posible que la pareja haya caído en algún «sumidero» que son propios de la formación rocosa del suelo.
Se trata de grandes depresiones con forma de embudo, de manera quien ingresa allí cae al vacío y, si tiene suerte de permanecer con vida y se puede desplazar en la profundidad, le será muy difícil salir por el otro orificio que generalmente es muy pequeño para que un cuerpo pueda salir por sus propios medios.

