Según describió, el dinero que habían juntado para la fiesta de egresados y que tenían como extra, estaba en una caja de ahorro bancaria a la que la joven madre se ofreció a intervenir para hacer un plazo fijo y así aprovechar mejor el capital agregando algo de interés.
Sin embargo, el resto de los padres advirtieron que de esa cuenta faltaban cerca de 6 millones y medio de pesos que en principio habían sido extraídos o transferidos a cuentas personales.
Según Aguilar, la inescrupulosa madre se presentó ante sus pares y reconoció que había sacado esos fondos aunque no para «comprarse un cero kilómetro».
En principio se ofreció a devolver el dinero, lo cual hizo apenas en parte, pero eso no diluye su responsabilidad.

