«Nunca escuché un razonamiento de ese tipo» explicó con tono de asombro Arbeletche, quien sin embargo se mostró optimista en la solución del problema porque el año pasado, para esta época, todavía no había iniciado la pesca en aguas nacionales.
Interpretó que llegará el momento en que las partes tendrán un entendimiento, cediendo algo cada uno, porque tal como está la situación no le conviene a nadie.
Aseguró que el conflicto en aguas nacionales no influirá en la temporada de pesca de langostinos en aguas provinciales porque un escenario y otro están «desacoplados».

