Quercia reconoció que los convenios colectivos de trabajo que firmaron las grandes empresas pesqueras con los trabajadores del sector y que ellos deben respetar, son de imposible cumplimiento porque se hicieron en base a la producción de langostinos que está pensado en un mercado internacional.
Esos acuerdos representaron incrementos del 200% que no se pueden sostener en las plantas merluceras y supone Quercia que la gente de CAPIP en su momento lo aceptó pensando en un dólar mucho más alto el que se está cotizando.
En el mismo sentido opinó el secretario de pesca del Chubut, Andrés Arbeletche, quien calificó al empresario de origen italiano como «un gran trabajador» y «prócer de la industria» por el esfuerzo que pone todos los días para sostener la producción.
Si bien interpreta que los costos del convenio colectivo de trabajo puede influir en la rentabilidad de la empresa, para él lo más perjudicial es el dólar bajo que hace a costos más caros.

