El referente gremial recordó que hay trabajadores que, por el parate en la flota de congeladores, hace entre 6 y 7 meses que no cobran un centavo.
Si bien hay trabajadores que tienen lo que se denomina un salario «asegurado», es un monto mínimo frente a lo que reciben cuando salen a pescar, ya que los ingresos se incrementan con el pago del ítem «producción» y otros incentivos.
Además recordó que el 70% de los trabajadores son los que se denominan «relevos», es decir tripulantes que «patean el muelle» y logran subirse abordo cuando el marinero efectivo se baja de la marea para un descanso.
El conflicto está dado porque las empresas pesqueras aseguran que no les conviene salir a pescar en tanto los gastos son mayores que los ingresos porque tienen que pagar sobre un valor de langostino base, que no tiene nada que ver con el precio internacional que hoy rige.
Sin embargo no hay un conflicto declarado, por lo que todos parecen tener razón.
El tema es que la paralización del sector afecta a 40.000 personas que están a lo largo de la línea de producción.
La queja además es por la falta de comunicación por parte de la conducción del SOMU, que no da la cara en asambleas para compartir información sobre lo que está ocurriendo.

