A renglón seguido calculó que sumado al resto de las compañías que operan en el litoral marítimo y sin contar el personal de la flota fluvial, el SOMU embolsa unos 20.000 millones de pesos.
Consideró que sería bueno que el gremio le cuente a los afiliados en qué se va esa plata porque él, desde el sector empresario, dispuso de una ayuda de 2 millones de pesos para los marineros que están en su flota para que cuenten con algo en el bolsillo ante la proximidad de semana santa, lo que representan unos 700 millones a cuenta de futura producción.
«Si yo puedo dar un beneficio destinando 700 millones, cuánto más podría hacer con 20.000 millones que es lo que recibe el SOMU por año, solo de aporte de cuota sindical» comparó el empresario.
De paso cuestionó a esa entidad gremial porque no puede sostener la obra social, siendo que maneja fondos multimillonarios.
Álvarez Castellano pidió abiertamente a la tripulación que salga de la lógica que proponen los sindicatos que solo quieren el beneficio propio.
«Yo no cuido el trabajo de nadie, yo lo doy» dijo, tras lo cual aseguró que no le tiembla la mano a la hora de dejar cesante a quien no esté dispuesto a trabajar, como lo demostró en más de una oportunidad, y no admite que la gente diga que hace tal o cual cosa por temor al sindicato, como ocurrió con la tripulación que quedó desafectada porque el gremio quería que vayan a la fiesta de los pescadores cuando estaba el barco cargado y listo para salir.

