El secretario de gobierno de esa comuna, Juan Ignacio Acuña Kunz, confirmó la existencia del conflicto aunque lo describió como intermitente, es decir que hay días de protesta y otros en los que la actividad es normal, como por ejemplo hoy.
El funcionario explicó que el problema principal es que la planta de personal se sobredimensionó por favores políticos, a punto tal que una comunidad de apenas 80.000 habitantes cuenta con cerca de 3.500 trabajadores en blanco y eso es imposible de sostener.
Los sueldos consumen todo lo que ingresa de coparticipación y además debe recurrirse a los recursos propios, es decir los impuestos que pagan los contribuyentes, porque de lo contrario es inviable hacer frente a la obligación salarial.
Acuña Kunz no dejó de reprochar que los mismos responsables de haber llevado la comuna a esta situación ahora agitan los reclamos, aunque son más los que quieren seguir trabajando normalmente que los que pregonan huelgas.

