Ortigoza cree que no son los pescadores deportivos los que dañan esas estructuras, porque en realidad son los principales perjudicados, y considera que se trata de jóvenes que hacen «juntadas» durante la madrugada o a la salida de los locales bailables y rompen las paredes donde se instalan los fogones.
El vecino solidario recordó que cada reparación significa un costo importante porque hay que conseguir materiales, llegar al lugar con un equipo generador porque no hay energía y apelar a la buena voluntad de donantes, para luego ver cómo lo rompen sin ningún sentido.

