Sobre la mujer, quien pasó parte de la prisión preventiva alojada en un centro de detención hasta que logró la modalidad domiciliaria, pesan dos denuncias de abuso sexual simple, es decir tocamientos en las partes íntimas y exhibiciones de las criaturas, además de golpes físicos como patadas en la cabeza.
«Ella dice desde un principio que todo de lo que la acusan es falso y así lo demostraremos» aunque hay que esperar el mes y días que faltan aún de prisión preventiva.
El penalista recordó el perjuicio irreparable de semejante denuncia porque de no probarse los hechos como él cree que ocurrirá y de quedar todo en la nada, el daño social, profesional y humano seguirá para siempre.
Según las acusaciones, la docente, además de realizar esas prácticas aberrantes, los fotografiaba con su teléfono móvil, lo que tampoco habría quedado acreditado porque no se encontraron tales imágenes en su celular.

