Rodríguez, en diálogo con Radio Chubut, advierte que cada vez que se habla de cambiar el código para agilizar los tiempos las miradas apuntan a los fiscales pero en rigor ellos hacen la tarea y no son culpables si después se entra en un limbo que es cuando la oficina judicial debe organizar los juicios, lo cual podría adjudicarse a la falta de personal o incluso de espacio físico, pero no al código.
Puso como ejemplo el caso conocido como «ñoquis calientes» por la que se investiga a una ex ministra y sus funcionarios por haber hecho un uso abusivo del cargo, pagando a gente con fondos públicos cuando vivían en Buenos Aires, sin siquiera conocer la provincia, o porque se pagaban empleados particulares con fondos del estado.
En ese caso la acusación fue presentada en el 2022 y todavía está dando vueltas sin siquiera haber podido llegar al juicio porque entre las apelaciones, las intervenciones de la cámara y los retornos a los jueces de primera instancia los papeles van y vienen, pero el debate no se hace.
Citó también el ejemplo del ex funcionario Pablo Korn, procesado por el delito de negociaciones incompatibles con la función pública en la modalidad de delito continuado, cuya causa prescribió por el paso del tiempo.

