La incursión de ese tipo de organizaciones es resistida por los ganaderos que denuncian que esa práctica fomenta la proliferación de especies dañinas con el ganado, como pumas y zorros, que tienen un espacio para desarrollarse y a su vez un ámbito para alimentarse, que son los campos linderos.
Torres consideró que ambas actividades no son incompatibles y hay que buscar un entendimiento.
Dijo que los magnates que están detrás de esas organizaciones canalizan su sentido filantrópico aunque también hay una rentabilidad financiera similar al esquema de los llamados «bonos verdes».
Adelantó que su intención es que la provincia tenga potestad sobre esas tierras, sin descartar incluso la expropiación, buscando que el plan de manejo esté en manos del estado.

