La propietaria de la pyme que hoy ya cuenta con tres sucursales en la ciudad, Patricia Paz, aseguró que “lo que venimos acarreando hace un par de años con los incrementos en los servicios es terrible y se hace muy difícil llegar a fin de mes con los sueldos, alquileres, servicios y la materia prima”.
Relató que apelaron a la apertura de una nueva sucursal para no tener que despedir a 12 empleados, que finalmente fueron reubicados con la esperanza que se lograron más ventas.
La empresaria contó que “tiene que ver con jugársela, pelear con los proveedores todos los días, viajar y buscar precios y no dormirse con los incrementos que pueden venir en las materias primas con las que nos manejamos”.
“Me llegó la nueva escala y lo mínimo que gana un ayudante son 450 mil pesos, y de ahí pagar la AFIP un 60% del sueldo, al sindicato de panaderos y a Secretaría de Trabajo, la luz, el gas, es difícil”, relató en cuanto a los costos fijos.
Aunque insistió en que la receta está en “no bajar los brazos” y además obtener no sólo calidad, sino precios accesibles que permitan seguir vendiendo a pesar de la crisis que afecta al bolsillo de los consumidores.

