La actividad comenzó el lunes en el barrio San Martín y continuará en toda la línea norte, donde se esperan extraer los primeros 1.200.
El retiro de los artefactos responde a la necesidad de abortar la seguidilla de robos de medidores que se realizan con la intención de sacar el componente de cobre y luego venderlo en el mercado negro donde existe una febril demanda.
Torres recordó que esta es la segunda oleada de robos que recibe la cooperativa.
Aclaró que los medidores no cumplen ninguna función ya que, si bien operan desde la década del 90 y durante los primeros años tomaron registros de consumo, esto jamás se pudo llevar a la facturación pues nunca se aprobó el tarifario.

