Aviones de combate, helicópteros y artillería atacaron más de 500 objetivos de Hamás y la Yihad Islámica en la Franja de Gaza, incluidos los centros de mando de Hamás y la Yihad Islámica y la residencia del alto cargo de Hamás Ruhi Mashtaa, que presuntamente ayudó a dirigir la infiltración en Israel.
Israel recurrió a las fuerzas especiales para tratar de arrebatar a los combatientes de Hamás el control de cuatro emplazamientos tras el ataque sorpresa del grupo militante. El país mantiene este lunes sus bombardeos masivos en la Franja de Gaza después de que el gabinete de seguridad israelí declarara formalmente la guerra este domingo.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió «destruir a Hamás» y las autoridades del país emitieron una orden de emergencia para que los civiles puedan armarse.
El secretario del gabinete israelí, Yossi Fuchs, manifestó este lunes en un mensaje en X (antes Twitter) que “la primera guerra de Gaza será también la última”, en una probable alusión a la respuesta que su país dará al grupo islamista palestino Hamás.
Un portavoz militar israelí declaró que el ejército había llamado a filas a unos 100 000 reservistas.
Al menos 700 civiles y soldados israelíes murieron y más de centenar fueron tomados como rehenes. Según un informe 260 cuerpos fueron hallados en el festival de música electrónica en el que irrumpió Hamás este fin de semana.
Los ataques aéreos arrasaron gran parte de la ciudad de Beit Hanún. Funcionarios palestinos afirman que los ataques israelíes de represalia causaron más de 400 muertos en Gaza. Entre ellos, dicen que un ataque aéreo israelí habría matado a 19 miembros de una familia palestina en un campo de refugiados de Gaza. Aunque Israel afirma estar bombardeando oficinas militares y centros de mando de milicianos.
Por su parte Hamás afirma haber atacado este domingo el aeropuerto de Ben Gurion, el principal de Israel.
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