El periódico estudiantil Central Times publicó la historia protagonizada por Braden Hajer y sus colegas. Al mismo tiempo, contó cómo empezó la historia. Por un trabajo práctico, debía escuchar el símbolo patrio de Nigeria, pero enseguida junto con sus amigos cayó en el vicio de escuchar los himnos de otras naciones. Ante ese escenario, buscaron diversión en el armado de un ranking.
Cómo se elaboró el ranking
Braden indicó en diálogo con Central Times: “No teníamos ningún tipo de expectativas cuando lo escuchamos, así que al hacerlo, quedamos literalmente boquiabiertos. Es el único que está orgullosamente en el tope de la lista. Esta pieza es una total obra maestra y da mucha alegría escucharla. Es un himno de varios movimientos en los que se entretejen ambientes, emociones y tempos. No están preparados para esto”.

