Lo confirmó en comunicación con Radio Chubut Fernando Bersano, Director de Flora y Fauna de la provincia, que explicó que el informe confirma la presencia de toxinas en los tejidos, lo que permitió precisar la causa de mortandad de los 30 ejemplares.
El funcionario indicó que hay que acostumbrarse a este fenómeno natural que este año fue atípico por la cantidad de toxinas que provocó, que adelantó se puede volver a dar aunque quizá no con la misma intensidad.
Contó que al aparecer este fenómeno, se buscó información y encontraron trabajos que dan cuenta de una situación similar en el sur de Chile con 300 ballenas afectadas, por lo que saben que es algo que se da regularmente.
En cuanto a la Marea Roja, remarcó que los últimos valores muestran una baja considerable, la próxima semana semana se realizará un nuevo muestreo, pero apuntó que los últimos 12 días sin apariciones de ballenas muertas coincida con este descenso.
Bersano sostuvo que es la toxina la que desencadena la muerte, lo que se hizo gracias a los estudiso de toxicología que confirmaron los hallazgos que ya habían hecho en el contenido gástrico.
Puntualizó que la toxina es paralizante y afecta la respiración según la intensidad que tenga, y aclaró que el efecto no es por la toxina directamente sino por la acumulación de la misma en el organismo en altos valores.
Agregó que los niveles eran muy altos, en las vedas por mariscos se concentran las toxinas y mientras las ballenas ingresan agua ahí se produce la concentración.
A la hora de explicar el impacto, afirmó que en una población de 1420 ballenas con un promedio de mortandad de 41 animales, 30 es un número que no afecta a la población, aunque remarcó que sí afecta por la edad y tiempo de reproducción, principalmente las hembras.
«Es un fenómeno natural que no se puede prevenir, se puede pronosticar en épocas de septiembre al verano, pero no se puede predecir cuánto va a durar ni qué salida de toxinas va a producir, no se puede asistir tampoco y hay que esperar termine la floración» puntualizó.
Por último, recordó que las muestras de los estudios conocidos fueron las de las primeras 7 ballenas que aparecieron que estaban en óptimo estado de conservación ya que las toxinas se pierden rápido, y especificó que en 5 de 7 confirmaron muerte por toxinas, y en las restantes algunas muestras fueron negativas, aunque corresponde todo al mismo fenómeno.

