El dato fue confirmado por el gerente de energía de la cooperativa de servicios públicos local, Alfredo Montes.
El ingeniero, en diálogo con Radio Chubut, aseguró que en todos estos años de experiencia jamás había visto tamaño nivel de destrucción a punto tal que cree que es imposible recuperar lo dañado.
En algunos casos sacan un tramo en el subsistema de ingreso a los postes que se presume son robados para venderlos luego a reducidores que operan en el mercado negro.
En otros casos se trata del robo de cables subterráneos y no faltan los hechos de vandalismo que no tienen más explicación que hacer el daño por el daño mismo.
La situación de oscuridad en la zona afectada había sido reportada por padres y docentes que viajan hacia la escuela de Gaiman y debían aguardar el colectivo en condiciones muy vulnerables.
Atento a ello, Montes explicó que están intentando colocar al menos algunas farolas para que la zona no sea lo que habitualmente se grafica como «una boca de lobo».
Para Montes no hay duda que quienes realizan esos destrozos son gente que vive en las inmediaciones porque de otra manera no podría realizarse el despliegue que significa llevar herramientas, hacer pozos e intervenir el cableado.

